¿Qué pasa cuando las cosas que te salvaron cambian?
Hace poco pasé por una pequeña crisis.
Uno de mis grupos favoritos, de esos que llegan en el momento justo y te sacan de un estancamiento creativo, dejó de ser como lo recordaba. En otro momento hablaré más a fondo de ellos, Siamés, pero este texto no trata exactamente de la banda. Trata de lo que me hizo sentir.
Fui a su concierto esperando encontrar esa voz tan familiar que me acompañó en momentos importantes. Esa sensación de fluidez que tenían sus canciones, esa forma en la que su música parecía embrujarme y hacerme perder dentro de su música. Pero esta vez fue diferente. Las canciones seguían ahí, pero esas voces ni la interpretación tan características ya no estaban.
Y ojo, no es que quienes están ahora canten mal. De hecho, me gusta su voz.
Incluso ya se escuchaban cambios desde su último disco, Melodramatic. También se notaban en las fotos promocionales del grupo. La verdad es que no había prestado demasiada atención. Vi que tendrían una gira en México y no investigué mucho más allá.
La realidad es que las cosas ya habían cambiado. Desde 2023, Stöltz dejó el grupo para seguir sus propios proyectos, y Barbie Williams tomó su propio camino. Y eso no está mal. De hecho, me dio gusto por ellos. Porque también entendí algo: cada persona tiene su tiempo. Aun así, no pude evitar compararlo con otros casos, como Linkin Park. Puedes seguir escuchando las canciones, pueden seguir existiendo versiones nuevas, pero hay algo que simplemente ya no se puede replicar. E insisto: no es que esté mal. Es que simplemente cambió. No es lo mismo, y duele darte cuenta de ello, que también nosotros y es parte del día a día, del crecimiento.
Y si bien es bonito volver a los inicios, no es que uno quiera. Es observar con otros ojos, desde otra perspectiva. Creo que por eso muchas veces regresamos a historias, canciones o proyectos que nos marcaron. No para revivir el pasado tal cual era (o al menos no debería ser así pero bueno), sino para entender mejor quiénes somos ahora.
Y quizá por eso también a los de mi generación le pesa tanto cuando ciertas marcas o industrias juegan con la nostalgia. Porque no están tocando solo un recuerdo. Están tocando algo que ayudó a construirnos. Y cuando eso no se hace con cuidado, vienen las molestias de todos los fans. Pero esa es otra historia que quizá algún día escribiré. Me quedo con algo más sencillo: Las cosas que nos ayudan a salir adelante no tienen que quedarse igual para siempre. Ya cumplieron su propósito. Y aunque cambien, lo que hicieron por nosotros no desaparece.
Por lo pronto seguiré revisitando algunas series, libros, canciones y animes que me marcaron y que seguramente terminarán llegando a este blog tarde o temprano.
Mientras tanto, les dejo la canción de Siamés con la que los conocí. La que me acompañó en una etapa importante de mi vida y cuya interpretación original probablemente extrañaré cada vez que la escuche en vivo.
Comentarios