La maldita costumbre de investigar
Hace unos días alguien compartió un video sobre la historia de la insulina. Lo que parecía una simple publicación de redes sociales terminó convirtiéndose en una investigación sobre biotecnología, patentes, reconocimiento profesional y, de manera inesperada, sobre mí misma 😣
Mi reacción inicial fue de desconfianza. No porque tuviera pruebas de que la información era falsa, sino porque algo no me terminaba de cuadrar. Así que hice lo que hago cuando algo me genera dudas, pues me pusé a investigar.
Descubrí que la historia era más compleja de lo que mostraba el video. El científico mexicano mencionado sí había tenido un papel importante, pero no había trabajado solo. Había un equipo detrás. Había colaboradores. Había un poco más de contexto y complejidad. Y ahí fue donde me pregunté por qué me importaba tanto.
Después recordé otra situación reciente relacionada con un proyecto creativo mexicano. La obra había sido presentada casi como el trabajo de una sola persona, hasta que los demás miembros del equipo comenzaron a hablar y explicar todo lo que había ocurrido detrás de cámaras. Fue entonces cuando quedó claro cuánto trabajo había permanecido invisible para quienes sólo veíamos el resultado final.
Fue entonces cuando entendí qué me estaba molestando realmente, no fue el que alguien recibiera todo el reconocimiento. Era que otras personas dejaran de recibirlo.
Creo que esto tiene que ver con haber participado en proyectos donde aparecen créditos o realmente mencionan al equipo. Cuando has estado ahí, cuando tu nombre ha formado parte de un equipo, entiendes una verdad simple: Las cosas importantes rara vez las hace una sola persona.
Detrás de cada gran proyecto suele existir un grupo de personas trabajando en silencio. Algunas aparecen en la portada. Muchas otras no.
Quizá por eso me cuesta tanto aceptar las historias que reducen un esfuerzo colectivo a la figura de un único héroe. Sin embargo, esta reflexión también me hizo descubrir algo incómodo sobre mí. 😅
A veces siento responsabilidad por cosas que no puedo controlar, Por ejemplo, me pasa que investigo algo, comparto información y, sin darme cuenta, empiezo a preocuparme por cómo será recibida, entendida o interpretada.
Paralelamente en el trabajo no hago eso. Cuando envío un correo, hago mi parte y continúo.
Pero en la vida personal a veces sigo dentro de conversaciones que terminaron hace horas.
Aprendí que existe una diferencia enorme entre:
- Compartir información.
- Sentirse responsable de lo que otros hagan con ella.
Lo primero me corresponde. Lo segundo no.
Quizá eso sea parte de crecer, la verdad no lo sé, pero se siente bonito pensar eso, sin embargo estoy segura que no dejaré de cuestionar. No dejar de aprender. No dejar de compartir. Pero sí aprender a soltar.
Porque al final no puedo controlar las conclusiones de los demás.
Solo puedo decidir qué hago con lo que aprendí.
Y tal vez eso sea suficiente. 😊
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